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Centro Tremonhue

Somos un colectivo de personas con mas de 20 años de experiencia, innovadores en la promoción de la salud integral, que considera cuerpo, mente y espíritu como un todo interrelacionado.

Estamos comprometidos/as con relaciones mas justas con nuestro entorno, la comunidad de la Tierra y todos los seres que la habitan.

Buscamos reparar los efectos dañinos de una concepción del ser humano y la sociedad que fragmenta la salud y el bienestar de las personas y el planeta.


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Primer encuentro Ayurveda

Temario primer encuentro Ayurveda

  • ¿Qué Ayurveda?
  • Principios esenciales del Ayurveda
  • Objetivos del Ayurveda
  • Tips para mantener calidad de vida durante el otoño-invierno

Ayurveda es uno de los conocimientos de la filosofía védica. Este conocimiento se desarrolló en la India y es milenario, se habla de 3500 años AC y otros autores hablan de 5000 años AC. Se basa en la observación de la vida y su propósito es dar las y los seres human@s longevidad con calidad de vida.

El Ayurveda es un vasto conocimiento que considera a la persona que consulta de forma integral y en este concepto se trabaja analizando la constitución (biotipo) de la persona, es decir, un conjunto de características que se agravarán o se pacificarán si es que no se toma en cuenta la estación del año en la cual se está, la rutina diaria de cada persona y la etapa del ciclo vital en la que se encuentra.

En este encuentro entregaremos sugerencias para pasar el otoño y entrar al invierno en las mejores condiciones de salud, más aun considerando la crisis sanitaria en la que estamos inmers@s.

El Ayurveda es una invitación amorosa a dedicar tiempo para ti a partir de cosas básicas y simples que tienen impacto en el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu.

Patricia Olea Castro


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Hacia el invierno

En este lento tránsito hacia el invierno, nuestra Tierra se va alejando del Sol que alimenta la vida. La luz del día se acorta y la oscuridad va creciendo. Sin embargo, aún en este cambio de energía (y las restricciones que nos tocan hoy en día) podemos gozar de alimentos y amistades nutritivas. Benditas somos al recibir estos regalos de la vida.


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Incidencia

Thomas Berry (1988)

Mi propuesta es que es que debemos ir mucho más allá de una transformación de la cultura contemporánea, cualquiera que ella sea. Debemos retomar el imperativo genético del que emergen originalmente las culturas humanas y que nunca pueden separarse de ese imperativo sin perder su integridad y su capacidad de supervivencia.

brown leaves of a tree under blue sky

Photo by Immortal shots on Pexels.com

Tenemos que inventar una cultura humana sostenible, mediante un descenso a nuestros recursos prerracionales e instintivos. Nuestros recursos culturales han perdido su integridad. No se puede confiar en ellos. Lo que se necesita no es la trascendencia sino la “incendencia”; no el cerebro, sino el gen.

El código genético es inseparable del complejo más amplio de códigos que permite la existencia del universo y gracias al cual la comunidad terrestre mantiene su coherencia interna y es capaz de continuar su proceso evolutivo.

Lo difícil de esta propuesta es que nuestra dotación genética se considera un mero determinante físico de nuestro ser, no también nuestra más valiosa dotación psíquica, la fuerza que nos guía y nos inspira, especialmente cuando el proceso cultural se hunde en una patología destructiva.

Esta patología se manifiesta en la soberbia con la que rechazamos nuestro rol como miembros integrales de la comunidad terrestre.

No podemos destruir las continuidades de la historia. Tampoco podemos avanzar hacia el futuro sin la guía de los elementos más positivos de nuestras formas culturales actuales. Lo que debemos hacer es volver a las bases genéticas de nuestra formación cultural, para que sean posibles una sanación y una reestructuración a los niveles más básicos. Hoy en día esto adquiere especial relevancia, dado que el shock antropogénico que destruye la tierra es de un orden de magnitud muy superior a lo conocido a lo largo del desarrollo humano histórico y cultural.

El nuevo código cultural que necesitamos tiene que surgir de la fuente de la que provienen todos los códigos, de esa visión reveladora que se nos presenta en esas instancias psíquicas especiales que describimos como “sueños”. Por supuesto, usamos este término no solo en lo que respecta a los procesos que se producen cuando estamos durmiendo, sino también para referirnos al proceso intuitivo, no racional, que se produce cuando nos abrimos a las fuerzas numinosas siempre presentes en el mundo fenoménico que nos rodea, fuerzas que nos poseen en los momentos más creativos. Los poetas y los artistas evocan constantemente esas fuerzas espirituales, que no se manifiestan tanto a través de las palabras como en formas simbólicas.

En períodos de confusión como el actual, no estamos abandonados simplemente a nuestros artilugios racionales. Tenemos el apoyo de las fuerzas más poderosas del universo, que se nos manifiestan a través de las diferentes formas de espontaneidad existentes en nuestro ser. Solo tenemos que tomar conciencia de esas formas, no con una ingenua simplicidad, sino con una valoración crítica.

La intimidad con nuestra dotación genética -y a través de esa dotación con el proceso cósmico más amplio- no es el rol exclusivo del filósofo, el sacerdote, el profeta o el maestro. Es el rol que le corresponde a la personalidad chamánica, un rasgo que reaparece ahora en nuestra sociedad.

La personalidad chamánica se adentra en los rincones más lejanos del misterio cósmico y trae de vuelta la visión y la fuerza que necesitan la comunidad humana al nivel más elemental. No es solo el rasgo chamánico el que aflora en nuestra sociedad, sino también la dimensión chamánica de la psiquis, que se manifiesta en todos los oficios y todas las instituciones esenciales… para promover una relación mutuamente enriquecedora entre lo humano y la Tierra.

Traducido por Teresa Gottlieb